Friday, October 30, 2026

EL DIVÁN DEL PUMA

ENTRE EL PODER FUGAZ Y LA MEMORIA CORTA: LA TREGUA DEL ELECTORADO

Entendiendo que ser autoridad en cualquier espacio de poder por voto popular representa, en esencia, la delegación temporal de la soberanía y la confianza que los ciudadanos depositan en una persona para que administre el bien común. Este mandato no es un cheque en blanco ni un privilegio personal, sino que se fundamenta en pilares éticos y democráticos.

Es por eso que cuando escuchamos frases como: ESTÁ PISANDO HUEVOS, SE LE SUBIÓ LA SOBERBIA A LA CABEZA, o era de esperar es lo que siempre ocurre tras cada proceso electoral: una vez alcanzado el objetivo por parte de quienes en su momento fungieron de candidatos y se desvivían en besos, abrazos y promesas, ahora, logrado el propósito, "si te vi, no me acuerdo".

Las respuestas saltan a la vista. Empezando por CAMBIAR LOS NÚMEROS DE SUS TELÉFONOS MÓVILES, la labor de sus allegados o secretarios se limita a decirte que NO TIENEN TIEMPO, QUE ESTÁN EN REUNIÓN CON SU BANCADA, CON SU COMISIÓN DE TRABAJO O CON EL PRESIDENTE, etc., etc., etc. Lo cierto es que esto lo dijimos hasta el cansancio durante las campañas y en pleno proceso de las mismas.

Nos preguntamos: ¿es una reacción humana normal? ¿suele ocurrir esto con aquellas personas que no están preparadas para dar esos saltos cualitativos, que piensan que son seres de otro planeta, predestinados a ser perfectos e intocables? siempre he calificado dicha reacción como propia de quienes nunca en su vida tuvieron una pequeñísima cuota de poder. Convencidos están, en su obtusa y lineal forma de pensar, de que 4 o 5 años se convierten automáticamente en 40 o 50, cuando la realidad demuestra que, así como entran, en lo que canta un gallo salen por la puerta falsa. Lo único que alcanzarán a mejorar será su estatus económico, cambiando las camisetas, pantalones y zapatos de mercado por prendas de marca. Reiteramos: su estatus cambiará.

Es por eso que la decepción no tarda en llegar, acompañada de las consabidas lamentaciones de los votantes al saber que una vez más se equivocaron. EL ROMANCE ENTRE LOS ELEGIDOS Y SUS ELECTORES SE ROMPE FÁCILMENTE. Muchos dirán, y con todo derecho, que exageramos en nuestras apreciaciones, pero es el común denominador que suele darse tras todo proceso electoral. No se pide que los elegidos —sean diputados o senador por la región— estén pendientes de todo o se dediquen exclusivamente a San Martín, sabiendo que su responsabilidad pasa a ser de alcance nacional, pero ¡por lo menos disimulen un poco!

Ese ha sido el sentir común en los últimos días: quejas y más quejas contra aquellos que se vieron favorecidos con el voto popular. Incluso están aquellos que ni señales de vida dan, y pareciera que no sabemos para qué diablos fueron elegidos: ¿para defender los intereses de la región o los suyos propios? aquí no se trata de señalar o individualizar de quién o quiénes hablamos, sino de decirles: al que le caiga el guante, que se lo chante. No jueguen con la paciencia de la gente; los problemas sobran y, desde su posición y responsabilidad, están llamados a poner todos sus esfuerzos en buscar soluciones.

Para ir terminando esta entrega de miércoles, vamos a darles el beneficio de la duda y asumir que todo lo argumentado se deba a que estamos equivocados en nuestra percepción. Les damos la tregua, aunque no sabemos por cuánto tiempo, mientras sigue creciendo el nivel de desaprobación de quienes elegimos como nuestros representantes nacionales, nada más punto final para esta entrega y regresamos con ustedes con nuevos apuntes cotidianos. (Puma)