PERFILES PUMÍSTICOS.
MANUEL AQUINO PEZO.
Hoy evocamos la figura de un
gran amigo, excelente profesional y amoroso padre de familia. Nos referimos a MANUEL
JESÚS AQUINO PEZO, pues todos quienes tuvimos el privilegio de conocerlo en
vida sabemos que fue una persona muy especial, siempre dispuesta a ayudar a los
demás. Nos dejó valiosas lecciones de vida: el amor incondicional a la familia,
el cariño hacia los compañeros de trabajo, amigos y conocidos, además de su
pasión por el rock y su cercanía genuina con la gente simple, común y
corriente.
Haciendo un poco de memoria,
comparto con ustedes esta semblanza de quien en vida fuera MANUEL JESÚS
AQUINO PEZO, nacido un día como hoy, 16 de septiembre de 1967 en el
distrito de Morales. Creció en el seno de una familia numerosa conformada por
sus hermanos JULIO, DORIS, MARÍA, FLOR DE LIZ, JOSÉ, VÍCTOR, ANDREA, GRETEL
y JOYCI, bajo la entrañable tutela de sus padres, don MANUEL AQUINO
SANDOVAL y doña NANCY PEZO PEREA. Como todo joven de su época,
transcurrió sus primeros años sin mayores contratiempos.
En su búsqueda por convertirse
en profesional, viajó a Lima e ingresó a la carrera de INGENIERÍA INDUSTRIAL
en la UNIVERSIDAD INCA GARCILASO DE LA VEGA, cursando estudios hasta el
octavo ciclo. Cuentan que el amor tocó a su puerta y contrajo nupcias el 28 de
septiembre de 1991 con la docente ANITA ALVARADO TORRES, natural de
Cacatachi. Fruto de ese gran amor nacieron sus dos hijos: ANDY y ANITA
CRISTHINA.
Recuerdo haber conocido a
Manuel gracias a un amigo en común, mi paisano VÍCTOR JORGE CHOPITEA OLANO,
a finales de 1996. Por entonces, Manuel dirigía junto a su hermano Julio el
desaparecido diario EL OBSERVADOR, propiedad de GERARDO COTERA RÍOS,
cuyas oficinas se ubicaban frente a lo que hoy es el Hotel Nilas. Desde el
primer instante hubo empatía, forjando una amistad sincera y franca que
cultivamos hasta su repentina partida.
En el ámbito empresarial, se
ganó un nombre respetable en el mundo de las artes gráficas con IMPRENTA
AQUINOS. Con el tiempo, incursionó en el deporte —principalmente en el
fútbol como dirigente—, así como en la política y en el apoyo constante a toda
expresión cultural. Sin embargo, su más grande distintivo fue su inquebrantable
apego al rock, preferencia musical que jamás ocultó. Estos méritos, sumados a
su gran calidad humana y a su eterna sonrisa (creo que jamás lo vi enojado o
molesto), le permitieron ganarse el afecto sincero de propios y extraños.
Manuel fue un auténtico amante
del rock y de las artes; por ello, nos habituamos a su cálida presencia en
cuanta actividad de esa índole se realizará. ¿Político? Creo haberle escuchado
decir alguna vez que lo fue, pero casi por accidente, desempeñando una corta
pero productiva labor como REGIDOR en beneficio de la provincia de San
Martín, siempre desde un perfil bajo y sin afanes de lucimiento personal.
Sin embargo, el destino tenía
reservado otro rumbo. Parece que hubiese sido ayer cuando, un 10 de abril de
2014, emprendió su viaje astral hacia la eternidad.
Para terminar, quiero recordarte que todos los que siempre te apreciamos y gozamos de tu noble amistad te llevamos en el corazón: ¡VIVES POR SIEMPRE, MI ESTIMADO MANUEL! Vaya un brindis hasta el lugar donde te encuentres, que bien sabemos es en todas partes FELIZ CUMPLEAÑOS. (Puma)