EL DIVÁN DEL PUMA
EL PERÚ EN SU MOMENTO CRUCIAL
El escenario que se está viviendo tras el balotaje
del 7 de junio entre KEIKO FUJIMORI (Fuerza Popular) y ROBERTO
SÁNCHEZ (Juntos por el Perú) no solo confirma un empate técnico milimétrico
(hasta el momento), sino que consolida una FRACTURA SOCIAL Y POLÍTICA QUE YA
ARRASTRAMOS POR AÑOS, pero que ahora se profundiza.
Ganar por un puñado de votos en un país donde la
mitad exacta del electorado rechaza tajantemente la visión del otro lado
configura un panorama sumamente complejo.
El Perú que viene se enfrentará a tres grandes
desafíos estructurales:
1. LA CRISIS DE LEGITIMIDAD DE ORIGEN.
El candidato que sea proclamado ganador llegará a
Palacio de Gobierno con el respaldo real de apenas una fracción del país en
primera vuelta (FP obtuvo 17% y JP el 12%), y con un 50% de la
población en contra en la segunda.
- Si gana ROBERTO SÁNCHEZ: tendrá que lidiar con la desconfianza del sector empresarial, los mercados financieros y Lima Metropolitana, además del fantasma latente de las acusaciones de "fraude" o deslegitimación que suelen surgir en márgenes tan estrechos, sumado a la presión por promesas de alto impacto como el indulto a PEDRO CASTILLO.
- Si gana KEIKO FUJIMORI: enfrentará una
fortísima resistencia en el sur del país y las zonas rurales, donde el
antifujimorismo es una identidad política activa. Las protestas sociales
podrían activarse desde el día uno de su mandato.
2. EL NUEVO CONGRESO BICAMERAL: ¿CONTRAPESO O
PARÁLISIS?
Este año debutamos con el retorno a la
bicameralidad (60 senadores y 130 diputados). Aunque FUERZA POPULAR y JUNTOS
POR EL PERÚ consiguieron las bancadas más numerosas, ninguno tiene mayoría
absoluta por sí solo, veamos:
CÁMARA DE DIPUTADOS: Fuerza Popular 41 escaños, Juntos por el Perú 32 escaños, otros
partidos fragmentados 57 escaños, CÁMARA DE SENADORES: Fuerza Popular 22
escaños, Juntos por el Perú 14 escaños, otros partidos fragmentados 24 escaños.
Cualquiera de los dos se verá obligado a negociar
cada ley, cada presupuesto y cada reforma con una oposición feroz o con
bancadas satélites propensas al transfuguismo. Aunque la reforma eliminó el "voto
de confianza obligatorio" para evitar la polarización extrema, el
fantasma de la vacancia o la suspensión presidencial siempre estará flotando si
el Ejecutivo no logra articular alianzas.
3. EL IMPACTO EN LA ECONOMÍA Y LA SEGURIDAD
La incertidumbre política prolongada —mientras se
revisan las actas impugnadas voto a voto— frena la inversión privada, que es el
motor del empleo formal en el país. El mayor riesgo es que la parálisis
política distraiga a las autoridades del problema más urgente para el ciudadano
de a pie: la ola de delincuencia y extorsiones que golpea a las regiones.
LA PARADOJA PERUANA: el Perú ha demostrado una
resiliencia económica asombrosa gracias a la autonomía del Banco Central de
Reserva (BCRP) y sus fundamentos macroeconómicos. El país puede seguir
funcionando, pero navegar los próximos 5 años en piloto automático institucional,
con protestas en las calles y un Ejecutivo débil, debilita severamente el
Estado de derecho.
Un panorama sombrío se nos presenta en términos de
gobernabilidad. Sin embargo, la historia reciente del país también demuestra
que la ciudadanía y las instituciones económicas suelen amortiguar las caídas
más duras. EL VERDADERO RETO DEL PRÓXIMO GOBERNANTE NO SERÁ IMPLEMENTAR SU
PLAN DE GOBIERNO, SINO EVITAR QUE EL PAÍS SE VUELVA COMPLETAMENTE INGOBERNABLE,
nada más, nos vamos y espero nos encontremos en nuestra próxima entrega. (Puma)

